¿MEJORA CONTINUA (MC) vs. INNOVACIÓN DISCONTINUA (ID)?

¿Debemos continuar con el programa de Mejora Continua o convertirnos en una empresa innovadora?

Mejora Continua Recuerdo con cierta añoranza varias conversaciones, algunas formales con clientes y prospectos, otras con amigos y colegas, en las que se  planteaba la siguiente disyuntiva:

Algunas personas defendían la permanencia de la MC, otras opinaban que ya había pasado de moda o bien que no había tiempo para combatir la embestida brutal de la competencia con “pequeños avances”.

Mi hipótesis sigue siendo que la MC y la ID son inseparables ¿en qué la sustento? principalmente en mi observación del nivel de madurez y resultados obtenidos por una muestra de empresas en el corto, mediano y largo plazo. En la siguiente figura se representan los 3 patrones más comunes:

Mejora Continua 2

 

La línea roja representa aquellos casos en los que la empresa apuesta su futuro exclusivamente a grandes rediseños esporádicos, usualmente cada 5 a 10 años. La mayoría de las veces estos rediseños se quedan sólo en plan o proyecto, ya que ni siquiera inicia su implantación. Sucede lo de aquel viejo refrán sobre los “zopilotes estreñidos” ¿lo recuerdas? Por supuesto, con el paso del tiempo, la empresa regresa a las mismas prácticas y vicios del pasado. A este caso le llamo “ilusión de progreso” ya que en realidad es nulo o marginal, además de muy costoso.

La diferencia con el patrón representado por la línea azul es que sí se lleva a cabo la implantación del rediseño, logrando un periodo de estabilización o normalización hasta que llegue el siguiente gran rediseño. Evidentemente, las empresas que se apegan a este modelo logran un mayor progreso y madurez en el mismo periodo.

Por último, la línea de color verde muestra el modelo de las organizaciones líderes que marcan la pauta en sus respectivos nichos (en ocasiones llamadas de clase mundial). Observa como la Mejora Continua e Innovación Discontinua o Cambio de Paradigma se complementan y nutren entre sí, como si se dieran cuerda mutuamente. El progreso sostenido de estas organizaciones se debe a que la MC deja de ser un programa o proyecto para convertirse en la manera natural de trabajar en el día con día, y representa el “combustible” para impulsar cambios de paradigma con mayor frecuencia. Debo agregar que dichas organizaciones también comienzan a distinguirse por su  permanente labor social y cuidado del medio ambiente.

Con un giro de 180 grados sobre mi perspectiva de reflexión, te comparto un rápido recuento sobre el uso –o mal uso– de estos “programas”. En la década de los 80, se puso de moda la Mejora Continua como una herramienta de gestión organizacional. Surgieron varios modelos y enfoques. Algunas empresas comenzaron a obtener beneficios puntuales de corto plazo como resultado de su aplicación, sin embargo, con el paso del tiempo se desvanecían.

Luego durante la década de los 90, la MC fue desplazada poco a poco por los conceptos de Reingeniería de Procesos e ISO9000. Los resultados fueron parecidos y en algunos casos catastróficos, pues ocasionaron pérdidas millonarias a las empresas y frustraciones constantes a sus clientes. Era común escuchar comentarios como “estaban mejor antes de implementar esas cosas”.

Con la llegada del nuevo siglo cobraron fuerza los temas Six Sigma, Balanced Scorecard, QFD, TRIZ, Innovación y Creatividad, entre otros. Pienso que corren el mismo riesgo en cuanto a su utilidad, de hecho, lo he constatado en algunas empresas que operan en diferentes sectores.

Surgen varias preguntas relacionadas con este aparente “destino fatal”:

  • ¿No hemos sabido entender e instrumentar las propuestas?
  • ¿No son adecuadas a nuestra cultura e idiosincrasia?
  • ¿Será que no hemos aprendido bien de los “Gurús” ni de los países desarrollados?

¿Se te ocurre alguna otra pregunta en este sentido?

Personalmente creo que este tipo de propuestas son valiosas y podrían impulsar la eficiencia y competitividad de las organizaciones, lo malo es que se montan o ensamblan sobre el paradigma obsoleto de la organización fragmentada. Las adoptan solamente una o algunas áreas, departamentos o direcciones en vez de la organización como un todo.

En síntesis, su cuestionable beneficio, en mi opinión, obedece a que no se aplican holística o sistémicamente.

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Un abrazo fraterno.

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2 pensamientos en “¿MEJORA CONTINUA (MC) vs. INNOVACIÓN DISCONTINUA (ID)?

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  2. Me parece interesante ésta contribución, para interpretar la lógica que rige la operación de las organizaciones contemporáneas.

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