¿En qué se parece el DESEMPEÑO de tu EMPRESA al de un EQUIPO de FUTBOL?

En mucho más de lo que imaginamos; a manera de ejemplo usemos la siguiente frase para elaborar algunas ideas:

“El equipo de las estrellas no es necesariamente el mejor”

Lo hemos comprobado varias veces con equipos nacionales e internacionales y lo acabamos de constatar en el campeonato mundial  2014. Asumir que poner a jugar a “los mejores de cada posición” dará la mejor fórmula de equipo es tan falso como un billete de 11 pesos. El desempeño del equipo depende mucho más de la buena coordinación y colaboración entre los jugadores, que del desempeño individual de los mismos.

Sin título

No se trata de juzgar o criticar a los jugadores, al técnico o a los directivos, sino de darse cuenta de que los resultados son consecuencia de la buena o mala articulación del equipo visto como sistema. Cabe aclarar que “equipo” incluye no sólo a los jugadores, sino también al cuerpo técnico y directivos. Para una buena articulación se requiere, entre otras cosas:
  • Alinear el propósito o misión de cada integrante al propósito del equipo. Por ejemplo, dicho de manera sencilla; si el próposito del equipo es ganar el campeonato, entonces la misión del portero es ayudar a que su equipo gane el campeonato, principalmente evitando que el balón entre en su portería; la misión de cada delantero es ayudar a que su equipo gane el campeonato, principalmente metiendo el balón en la portería del adversario el mayor número de veces posible, etc. Si se cumplen los propósitos individuales es mucho más probable que también se cumpla el del equipo.
  • Cambiar el paradigma de “competencia interna” que alimenta el ego y fomenta la creación de estrellas, por el de “colaboración interna” que genera un sentimiento de logro, pertenencia y valor colectivo.
  • Prepararse física y mentalmente, y entrenar lo suficiente para hacer los ajustes necesarios que permitan articular el equipo, de tal manera que obtenga un desempeño consistentemente efectivo.
Lo mismo sucede en muchas empresas, no consiguen los resultados deseados porque siguen gestionándose y operando de manera fragmentada; promueven el individualismo con programas como “el empleado del mes”,  “el mejor vendedor del año” y otros similares que destruyen la posibilidad de tener un verdadero trabajo en equipo (para mayor información visita: http://www.quest21.mx/blog/somos-parte-del-mismo-sistema-o-cada-quien-para-su-santo/) . Contratan y capacitan a los “mejores” vendedores, administradores, ingenieros, técnicos, psicólogos, trabajadores, supervisores, gerentes, directores, etc. Luego les asignan objetivos personales y los evalúan individualmente, aplicando premios o castigos en función del logro de dichos objetivos. Terminan por instalar una cultura de trabajo, que se distingue por la formación de grupos o silos de poder en constante conflicto y lucha por los recursos internos. Es urgente comprender y aplicar el Pensamiento Sistémico en el diseño y transformación de las organizaciones, cuyo principio fundamental puede describirse de la siguiente manera:

“Si se consigue que cada parte o elemento de un sistema funcione lo más eficientemente posible (óptimamente), el sistema no necesariamente funcionará lo más efectivamente posible” 

Precisamente este tipo de conceptos y consideraciones es lo que aprendes de manera vivencial en nuestro Simulador Quest21. Para mayor información visita nuestro sitio www.quest21.mx o contacta con nosotros en:

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Si sabes de alguien a quien pueda interesarle este blog, recomiéndaselo y compártelo, gracias.

Un abrazo fraterno. P.D. Por cierto, en el mundial que acaba de terminar nuestra selección tuvo una buena actuación, mostrando un equipo mejor coordinado, es decir, más sistémico.

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